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Virgilio Zapatero 

Virgilio Zapatero

Virgilio Zapatero

Esperando a los bárbaros

El presidente de los EE.UU acaba de hacer una afirmación tan sincera como auténticamente escandalosa: Yo no necesito el derecho internacional. Aquí no se habla ya el lenguaje del derecho. Se habla el lenguaje del poder. De un poder que, en ausencia de reglas, llega hasta donde llegue su fuerza con la espada (Venezuela) o con la cartera (Groenlandia). Es la vuelta al estado salvaje.
En estos tiempos de cóleras y desafecciones, este énfasis en el valor de la moderación, en el peligro del exceso, en el cuidado de la convivencia y en el coraje de avanzar unidos es tal vez una de las más valiosas aportaciones de la Corona servida por Felipe VI. Para todo esto existe, está ahí y tiene que estar la Corona.

EL MENSAJE DEL REY

Tercera de ABC. 26 de diciembre 2026 Hace poco más de una década se sembró en España la semilla de una polarización tóxica que ha comenzado a asfixiar el funcionamiento

¿De qué responde un presidente del Gobierno?

Las responsabilidades penales, si las hubiere, se ventilan en otra sede y con otras reglas de juego. Confundir y mezclar la responsabilidad política y la responsabilidad penal supone en la práctica vaciar el Parlamento y correr el riesgo de politizar la Justicia. Al Parlamento lo que es del Parlamento y a los Tribunales lo que es de los Tribunales.

No son críticas; son descalificaciones

Pero una cosa es la crítica de los hechos declarados probados o de la coherencia entre estos y el fallo de las sentencias y otra cosa muy diferente es la descalificación del juez acusándole de partidista, sectario o con motivaciones políticas. Cuando esto lo hace cualquier ciudadano está imputando una conducta delictiva a un determinado juez. Pero cuando lo hace nada menos que el presidente de un Gobierno o sus ministros tales descalificaciones tienen una mayor gravedad.

De Tribunal Constitucional a Tribunal Constituyente

La cuestión ahora es ¿Quis custodiet ipsos custodes? ¿Quién vigila al vigilante? Seremos los ciudadanos quien digamos realmente la última palabra en las próximas elecciones generales. Tendremos que pronunciarnos sobre si aceptamos o no esta extralimitación de la actual mayoría avalada por un extralimitado tribunal, más constituyente que constitucional.

La responsabilidad resumida en una foto

Así pues, si de verdad, pues, está dispuesto a asumir su responsabilidad política el presidente sólo tiene dos caminos: o acudir al Parlamento, dar las explicaciones pertinentes y ver si mantiene o no la confianza de la Cámara o convocar las elecciones generales para saber si los ciudadanos le damos el perdón que con tanta insistencia nos pidió en su rueda de prensa del día 12.

El sentimiento de vergüenza constitucional

El comportamiento del Ejecutivo con el Parlamento no presentando el proyecto de Presupuestos del Estado es un descaro constitucional. Es necesario decirlo con claridad para impedir que se consume su aceptación acrítica, cuando no su abierto apoyo
Los gobiernos de aquel PSOE (1982-1996)

Todo empezó con Elías

In Memoriam, firmado por Manuel Atienza, Liborio L. Hierro, Francisco Laporta, Alfonso Ruiz Miguel y Virgilio Zapatero. Catedráticos eméritos de Filosofía del Derecho. 3 febrero de 2025 No hace mucho

ELÍAS DÍAZ: ADIÓS AL MAESTRO

Elías Díaz, además de un amigo entrañable, ha sido un maestro de muchos; un maestro de la España constitucional. Maestro en el sentido que daban a este término los hombres y mujeres de la Institución Libre de Enseñanza. El maestro, decía Giner de los Ríos, no informa sino forma; no instruye sino que educa. Y el profesor Elías Díaz a lo largo de su dilatada carrera de profesor universitario desde 1956 hasta hoy (Salamanca, Complutense, Oviedo, Valencia y Autónoma de Madrid) ha formado y educado a miles de universitarios, algunos de los cuales, a su vez profesores, han seguido formando y educando a miles y miles de jóvenes.

De calamidades institucionales y sus responsables

Pero ante las calamidades institucionales se puede y se debe hacer algo más que mirar desde la ventana porque es imposible lograr la vigencia de las instituciones y formas de vida (nuestra Constitución), sin estar dispuesto a cumplir las condiciones necesarias para ello.